jueves antes de cenar
unos niños fueron a cenar
pero no pudieron cenar
porque hasta alicante
tuvieron que viajar
así viajaron,
así, así,
así viajaron,
así, así,
así viajaron,
así, así,
así viajaron
que yo les vi
qué pesados son el isma y el josete. media hora dando la barrila por teléfono y otra media en el salón tocando los cojones con sevilla. en fin, entre despeñaperros y la religiosidad de sus habitantes en semana santa, al final conseguimos convencerles para ir a alicante, donde el turrón ése que el día 7 de enero por la mañana va a la basura.
el viaje de ida, bien. unas canciones, unas risas, unos chinazos en el coche del josete y otras risas.
al llegar, más perdidos que un hijoputa el día del padre y dando vueltas a una rotonda frente al paseo marítimo mientras cuatrocientos ochenta y tres paisanos haciendo cola para pillar un taxi se despollaban cada cuarenta segundos cuando nos veían pasar.
al final terminamos en el puerto, que tal como recordaba, seguía estando a la orilla del mar.
muchos bares, mucho niña mona, pero ninguna sola, luces de colores, cervezuquis para todos y un kebab para comer.
terminamos entrando en un bar del que ya nunca salimos hasta que nos echaron.
el bar coyote, con fulanitas como las de peli haciendo el moñas encima de la barra y música estupenda para escuchar. desde nirvana hasta iron maiden, pasando por metallica, rage against the machine, offspring, the smashing pumpkins, manowar o extremoduro.
ciento y pico euros en copazos de jack daniel's y berridos y empujones musiqueros por doquier y por todo el bar.
las fulanitas muy monas, pero no nos invitaron más que a irnos a eso de las 7 de la mañana, hora a la que nos fuimos a desayunar unas ricas viandas locales que degustamos con deleite.
y por último a la playa, porque... ¿cómo nos íbamos a ir de alicante sin bañarnos?
el mar estaba como lo habíamos dejado el año pasado: exactamente en el mismo sitio, al borde de la arena. incluso una pareja matutina que estaba follando sin importarles lo más mínimo nuestras aviesas e impertinentes miradas nos recordó que las playas nunca cambian.
el caso es que fue meter los pies en el agua y darnos cuenta que ya se nos hacía tarde y que había que ir pensando en encocharnos otras tres horitas y pico hasta madrid.
la vuelta la recuerdo poco. de hecho nada. fui dormido. si hubiese sido yo el conductor, estas letras las estaría escribiendo póstumamente, con la inquietud y zozobra lógicas del despistado y ocasional lector. pero no, no conduje yo, así que me explayé y ronqué como un auténtico fulano que ronca de la hostia.
fue llegar a casa, comer y acostarnos hasta el día siguiente.
este finde lo mismo nos vamos a murcia. o a kaliningrado. quién sabe. que el josele pone el piloto automático y lo mismo nos da ocho que ochenta.
hoy no hay chascarrillo.
bueno, sí.
¿qué hacen ciento veinte millones de nazis en el portal de belén?
esperar a baltasar.
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3 comentarios:
Te he contestado en mi blog, donde correspondía. Puedes comentarme siempre que quieras, no hace falta que digas que vas a hablar en castellano ¬¬'.
PD: Pon algo en tu perfil (una imagen o algo) para que yo pueda ir a tu blog una vez me hayas escrito. No hace falta poner una foto tuya haciéndote una paja, con poner el símbolo del psoe, basta. xDDD
Ven a Villalar!!!! Que si no me toca ir solo!
lo mejor de todo...los chistes del final.
:DD
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